La energía eléctrica es una fuente de energía renovable que se obtiene mediante un movimiento de cargas como electrones positivos y negativos, que se produce en el interior de materiales conductores como cables mecánicos entre ellos el cobre. Su origen está en las centrales de generación, determinadas por la fuente de energía que se utiliza. Las centrales conocidas son las solares, eólicas, hidroeléctricas, termicas, nucleares y mediante la biomasa o quema de compuesto de la naturaleza como el combustible.

En el proceso de generación de energía eléctrica, también se encuentran las centrales que no utilizan fuentes de energía  no renovables, aquellas que tienen uso ilimitado en el planeta y la velocidad de consumo es mayor a la de su regeneración. Una vez que se ha creado la energía por alguna de las técnicas, se procede a la fase de transmisión, para ello se envía la energía a las subestaciones, ubicadas en las centrales generadoras por medio de líneas de transmisión, las cuales pueden estar elevadas o subterráneas. Estas líneas de alta tensión transmiten gran cantidad de energía y se despliegan a lo largo de distancias considerables.

La carga de electrones conocida como energía electrica se ha posicionado en el último siglo como la reina de todas las energías, no solo por su versatilidad sino por su uso. Unas de sus ventajas es que no contamina y es de fácil traslado a través del cableado, y de esta manera permite el acceso a lugares complicados. El desarrollo de la energía eléctrica ha provocado el elevamiento de los niveles de vida de la población mundial, y que los indicadores aumenten con el consumo de energía por habitante.